Anna Lidia Vega Serova by Virginia Adams

Anna Lidia Vega Serova nació en Cuba y se mudó a Rusia cuando tenía nueve años. Este contraste en su identidad y los sistemas culturales y políticos que ella ha experimentado crea experiencias fascinantes para estudiar. En nuestra reunión, ella describe sus desafíos como niña en Rusia y como el clima social más distante allí afecta su niñez. Sin embargo, encontraba amigos y a otros niños les interesaba ella. Para mí, la inocencia y curiosidad infantiles que llevaron a amistades en este caso refleja una necesidad contemporánea para romper barreras y poner fin a algunos perjuicios que inhiben conexiones sustanciales. Las reflexiones de esta autor me recordaban de las discusiones durante la clase en que discutimos las jerarquías resultantes de diferencias y la cuestión de la naturaleza humana subsiguiente. Sin embargo, las dificultades de Serova para obtener su visa y el requisito de utilizar un tercer país a causa de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba comunican que el mundo tiene mucho que hacer para mejorar el ambiente polarizado y promover la paz y las amistades en vez de agresiones y desconfianza.

Al explicar su trabajo, Serova habla mucho de sus pinturas y la yuxtaposición de las dos culturas. Por ejemplo, emplea la ropa de Rusia en los colores de Cuba para mezclar las influencias y crear una representación de su identidad. Su inspiración por lo cotidiano y lo sencillo permite que la combinación de las culturas brilla claramente con ella como el enfoque y el colmo.

Summary: Anna Lidia Vega Serova’s pilgrimage to Russia at the age of nine and her social journey therein reflects a childlike friendliness and innocence that embodies a spirit the contemporary global dialogue lacks, with her challenges in obtaining a visa to come to the United States only further providing evidence of this reality (relating back to so many class discussions on the question of the inherent aspect of difference in human nature). Furthermore, the cultural fusion she conveys in both her paintings and her written works, through, for example, the depiction of Russian-style clothes in colors associated with Cuba, represents a form of her own identity and the duality possible, connecting to and exemplifying the reading “Deadly Identities” by Maalouf.

Leave a Reply